miércoles, 8 de junio de 2011

LOS BEBÉS NO VIENEN DE PARÍS

En épocas anteriores las personas adultas no hablaban de noviazgo, enamoramiento, cambios fisiológicos y mucho menos de sexo, para ellos era un tema oculto y más hacia los niños o jóvenes.
Si uno se llegaba a enterar era sólo por el hecho de curiosear observando a los animales ya que al ver cómo se juntaban, se apareaban o tenían a sus cachorros era la respuesta a muchas preguntas.
Tal es el caso que cuando se entraba a la pubertad o adolescencia el conocimiento sobre los cambios físicos era casi nulo; por tal motivo nos enterábamos por los primos, amigos, hermanos, en donde el mundo de la ilusión, emoción, desesperanza, curiosidad, abarcaba diversos territorios como la sexualidad o prácticas sexuales las cuales conocíamos a medias o desconocíamos totalmente.
Hoy en día han cambiado dichas situaciones, desde la edad preescolar los docentes y padres de familia nos hemos dado a la tarea de resolver dudas sobre sexualidad que tienen los alumnos e hijos; de tal forma que ellos entiendan y comprendan el por qué de las cosas ya que todo tiene una razón, un tiempo y circunstancia en donde el conocer y reconocer nuestro cuerpo es parte fundamental para quererse uno mismo y poder aceptar a los demás con sus defectos y virtudes.
Los libros de las bibliotecas de aula y escolar son de gran ayuda para que los niños y jóvenes conozcan las funciones del cuerpo, la etapa del enamoramiento, el embarazo, el amor, algunos libros que encontraremos en ellas son: Jorge y Gloria y Eduardo de Tormod Haugen, Amor y dolor y Jelou y gudbay (o las lluvias de otoño) del mismo autor de la colección espejo de urania.
En reforzamiento a la utilidad de las bibliotecas escolares y de aula se han abierto talleres para padres los cuales abren el panorama de cómo ayudar a los hijos en su desarrollo sexual, psicológico, emocional y físico; siendo estos de gran apoyo para tener mayores conocimientos sobre temas que antes nuestros abuelos omitían o clausuraban.
Actualmente si nos acercamos a un niño y le preguntamos de dónde vienen los bebés, fácil y abiertamente nos responderá sin titubear, con seguridad y sobre todo con certeza, lo que no sucedía en años anteriores donde nuestros padres nos dijeron que los bebés venían de París.

No hay comentarios:

Publicar un comentario