Los problemas educativos han existido y seguirán si no formamos a buenos ciudadanos desde el seno familiar y escolar, debido a que no sólo se trata de preocuparnos sino de ocuparnos; se trata de cambiar paradigmas en donde éstos son parte fundamental para el comienzo de una realidad olvidada.
De antemano sabemos que existen personas o miembros dedicados a buscar soluciones al problema educativo en donde a través de seminarios, talleres o cursos tratan de darnos alternativas pedagógicas demostrando de esa manera la oportunidad a una innovación empolvada y abandonada pero necesaria para una transformación académica.
En América Latina hay tres concepciones de modernización: tecnocrática, por estratos o democrática en la primera no se beneficia a todos sino a unos cuantos con respecto a la tecnología, en la segunda se establece programas para los más desfavorecidos y en la tercera promueve la democracia igualando derechos educativos (Puiggrós 1992).
Hoy en día la tecnología ha favorecido al hombre, sin embargo; debemos preguntarnos si realmente sabemos utilizarla o hemos sido superados por nuestros alumnos en donde ésta a pesar de ser lo nuevo y moderno no está siendo aplicada y utilizada; no quiere decir que cada docente tenga la noción de cómo hacerlo, entonces: ¿cómo innovar si no sabemos acceder a dichas tecnologías?
No sólo se trata de innovar por innovar sino de apropiarse de la tecnología, enamorarse de ella y sacarle todo el provecho que sea posible, no es culpa sólo de la burocracia educativa, la currícula o los estilos de enseñanza-aprendizaje; también ha sido culpa del profesor que a través de su visión antaña y cuadrada no ha dejado de lado a esa apatía, egoísmo y falta de interés por querer superarse y sobre todo de crecer como ser humano, persona y profesional.
En efecto, la escuela sí ha cumplido con la tarea de difundir ideología y cultura de tal forma que no ha cambiado en mucho desde los 50s hasta la fecha, por esas resistencias como la educación tradicional, si seguimos de esa manera la modernización democrática no se verá reflejada en ningún lugar por muy moderno que esté o muy recóndito que se encuentre.
Desde tiempos inmemorables la utopía ha sido punto medular en la sociedad, vista desde el ángulo educativo según Puiggrós (1992) sirve para el seguimiento de nuevos proyectos con respecto al sujeto pedagógico, capaz de dar movimiento a la realidad de acuerdo con Zemelman (1987), dicho sujeto es parte fundamental en el ámbito educativo donde surgirán nuevos sujetos que lucharán por lo deseable junto con los contenidos llamados objeto pedagógico. La APPEAL (Alternativas Pedagógicas y Prospectiva Educativa en América Latina) menciona que ha existido una desigualdad educativa y por ende es necesario el surgimiento de nuevos sujetos pedagógicos a través de espacios pedagógicos ganados democráticamente. Para ello será necesario actuar, profesionalizar, crear, renovar, realizar, permitir, visualizar y aceptar cambios a favor de sujetos reflexivos, innovadores, eficaces y críticos; focalizando prioridades educativas.
Dichas prioridades deben de darse de forma inmediata para que no se vuelvan sólo un espejismo, dando resultado a una necesidad social de acuerdo a la realidad actual en donde la enseñanza va ligada al aprendizaje, flexibilizando los métodos educativos, teniendo un personal adecuado sin perder el punto medular: el pueblo; en donde la equidad, la conciencia, los valores nacionales, desentralización y la desburocratización juegan un papel fundamental en la educación democrática.
Por ello es necesario modernizarse en la enseñanza para que el aprendizaje sea significativo vinculado a las necesidades de la sociedad en el ámbito laboral, ideológico y cultural respetando esa heterogeneidad y pluriculturalidad; para que final del sendero logremos ver una luz en el camino.
De antemano sabemos que existen personas o miembros dedicados a buscar soluciones al problema educativo en donde a través de seminarios, talleres o cursos tratan de darnos alternativas pedagógicas demostrando de esa manera la oportunidad a una innovación empolvada y abandonada pero necesaria para una transformación académica.
En América Latina hay tres concepciones de modernización: tecnocrática, por estratos o democrática en la primera no se beneficia a todos sino a unos cuantos con respecto a la tecnología, en la segunda se establece programas para los más desfavorecidos y en la tercera promueve la democracia igualando derechos educativos (Puiggrós 1992).
Hoy en día la tecnología ha favorecido al hombre, sin embargo; debemos preguntarnos si realmente sabemos utilizarla o hemos sido superados por nuestros alumnos en donde ésta a pesar de ser lo nuevo y moderno no está siendo aplicada y utilizada; no quiere decir que cada docente tenga la noción de cómo hacerlo, entonces: ¿cómo innovar si no sabemos acceder a dichas tecnologías?
No sólo se trata de innovar por innovar sino de apropiarse de la tecnología, enamorarse de ella y sacarle todo el provecho que sea posible, no es culpa sólo de la burocracia educativa, la currícula o los estilos de enseñanza-aprendizaje; también ha sido culpa del profesor que a través de su visión antaña y cuadrada no ha dejado de lado a esa apatía, egoísmo y falta de interés por querer superarse y sobre todo de crecer como ser humano, persona y profesional.
En efecto, la escuela sí ha cumplido con la tarea de difundir ideología y cultura de tal forma que no ha cambiado en mucho desde los 50s hasta la fecha, por esas resistencias como la educación tradicional, si seguimos de esa manera la modernización democrática no se verá reflejada en ningún lugar por muy moderno que esté o muy recóndito que se encuentre.
Desde tiempos inmemorables la utopía ha sido punto medular en la sociedad, vista desde el ángulo educativo según Puiggrós (1992) sirve para el seguimiento de nuevos proyectos con respecto al sujeto pedagógico, capaz de dar movimiento a la realidad de acuerdo con Zemelman (1987), dicho sujeto es parte fundamental en el ámbito educativo donde surgirán nuevos sujetos que lucharán por lo deseable junto con los contenidos llamados objeto pedagógico. La APPEAL (Alternativas Pedagógicas y Prospectiva Educativa en América Latina) menciona que ha existido una desigualdad educativa y por ende es necesario el surgimiento de nuevos sujetos pedagógicos a través de espacios pedagógicos ganados democráticamente. Para ello será necesario actuar, profesionalizar, crear, renovar, realizar, permitir, visualizar y aceptar cambios a favor de sujetos reflexivos, innovadores, eficaces y críticos; focalizando prioridades educativas.
Dichas prioridades deben de darse de forma inmediata para que no se vuelvan sólo un espejismo, dando resultado a una necesidad social de acuerdo a la realidad actual en donde la enseñanza va ligada al aprendizaje, flexibilizando los métodos educativos, teniendo un personal adecuado sin perder el punto medular: el pueblo; en donde la equidad, la conciencia, los valores nacionales, desentralización y la desburocratización juegan un papel fundamental en la educación democrática.
Por ello es necesario modernizarse en la enseñanza para que el aprendizaje sea significativo vinculado a las necesidades de la sociedad en el ámbito laboral, ideológico y cultural respetando esa heterogeneidad y pluriculturalidad; para que final del sendero logremos ver una luz en el camino.
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