domingo, 17 de enero de 2010

Una gran novela


CINCUENTA Y CINCO AÑOS DE UNA GRAN NOVELA

Por: Rosalba Cornejo Cruz

“Hay aire y sol, hay nubes. Allá arriba un cielo azul y detrás de él tal vez haya canciones; tal vez mejores voces… Hay esperanza, en suma. Hay esperanza para nosotros, contra nuestro pesar. Pero no para ti, Miguel Páramo, que has muerto sin perdón y no alcanzarás ninguna gracia”. Historia de un cacique y el relato de un pueblo, de apariencia realista en donde todos están muertos, las calles y campos son recorridos por las ánimas y los ecos. Esto es lo que encontraremos en Pedro Páramo, novela de Juan Rulfo, escritor mexicano nacido en el sur de Jalisco; llegó a la ciudad de México en 1933, vivió con su tío el coronel David Pérez Rulfo, después de las horas de trabajo se quedaba a escribir.
“Ignoro todavía de dónde salieron las intuiciones a las que debo Pedro Páramo. Fue como si alguien me lo dictara. De pronto, a media calle, se me ocurría una idea y la anotaba en papelitos verdes y azules”. Pedro Páramo es una novela que tuvo un proceso difícil ya que Rulfo recibía críticas negativas de algunos escritores, mencionaban que su novela era una “porquería”; sin embargo Rulfo no claudicó y siguió adelante a pesar de que su amigo Alí Chumacero comentó que Pedro Páramo le faltaba un núcleo al que concurrieran todas las escenas y que no se vendería. Lamentablemente cuando salió la novela mil ejemplares tardaron en venderse cuatro años y el resto se agotó con las personas que la pedían a Rulfo. Para su sorpresa años después se enteró que Mariana Frenk estaba traduciendo Pedro Páramo al alemán, Lysander Kemp al inglés, Roger Lescot al francés y Jean Lechner al holandés.

Actualmente a 55 años de haberse creado Pedro Páramo es leído en turco, griego, chino y ucraniano; cabe preguntarse si en México también es leído o solo otros países les interesa la obra de un mexicano; hemos dejado a un lado un escritor muy valioso para la literatura mexicana y porque no decirlo para la literatura universal; sin embargo otras novelas son más atractivas para muchos mexicanos; es tiempo de poner en práctica el refrán que dice: el buen juez por su casa empieza. Debemos tener una visión más amplia y crítica para poder discernir entre una lectura y otra, para ello es necesario conocer nuestras raíces y nuestra gente, ya que Pedro Páramo maneja lo más íntimo de una imagen y una búsqueda de un pueblo real que muchos mexicanos quizá no conocemos por falta de tiempo, interés, conocimiento, placer o ignorancia.

No olvidemos a Juan Rulfo ya que su esfuerzo, dedicación y magia lo llevaron a confiar en la palabra, sobre todo en la imaginación en donde Susana San Juan no existió nunca, fue pensada a partir de una jovencita que conoció cuando tenía trece años y ella nunca lo supo.

LAS TRENZAS DE LA ABUELA

LAS TRENZAS DE LA ABUELA

Gertrudis se encontraba en la mejor etapa de su vida; los ojos le brillaban con mayor intensidad, el cabello negro como la noche caía sobre sus espaldas, sus caderas representaban un ir y venir en cada paso que daba, sus muslos eran una fiel copia de una musa; las manos morenas y maltratadas por el excesivo trabajo que tenía que realizar cuidando las vacas en aquel pueblo de Mixquiahuala en donde había crecido al lado de su madre y hermano con una rigurosa severidad a tal grado de no salir después de las seis de la tarde; ya que una señorita decente no tenía que dar motivos para que hablara la gente sino todo lo contrario, hacer que ésta aprobara sus actitudes.
Gertrudis apegada a estas normas no tenía otra opción que obedecerlas pues sino lo hacía Marcial su hermano mayor la insultaba y golpeaba hasta dejarla moribunda, ya que como tesorero del Municipio le impedía que su familia tuviera una conducta desfavorable ante los ojos de la gente y las autoridades del pueblo debido a que doña Cruz siendo tan comunicativa de todas las labores de cada persona cuidaba que en el pueblo reinara una paz moral en cada situación.
Doña Cruz era odiada por Gertrudis, pues gracias a ella no podía ver a Hipólito su novio y aunque eso no le impedía realizar tal acción se cuidaba de no dejar testigos; no fue hasta que una tarde de verano los dos apasionados amantes decidieron entregarse en cuerpo y alma para sellar su gran amor, cuando de repente escucharon las llantas de un caro y con un solo movimiento ambos se separaron; al ver que se acercaba Marcial quedaron perplejos.
- ¿Qué hiciste Gertrudis? Has cavado tu propia tumba Hipólito; si tiene consecuencias este acto te juro que te mato.
Los amantes quedaron perturbados al escuchar hablar a Marcial; Hipólito corrió como alma que lleva el diablo sin mirar atrás hasta llegar a las milpas de maíz en donde se encontró a su padre quien horas antes lo estaba buscando ya que tenía que ir a cosechar el frijol en las milpas de Taxhuadá.
Doña Lolita sufría de fuertes dolores de pecho debido a que estaba enferma del corazón; tal fue su sorpresa que se llevó al saber que su hija Gertrudis estaba embarazada que cayó en cama durante todo un mes; se sentía triste, desconsolada, decepcionada y sobre todo desmoralizada ya que se le venían tiempos difíciles pues sería el hazme reír del pueblo gracias al desliz de Gertrudis.

- Mamacita quiere comer algo; no ha probado bocado desde hace tres días.
- No me hables muchacha, estoy que me muero por tu locura y metida de pata; ojalá hubieras pensado en el pecado que ibas a cometer y así evitar que casi muriera.
En aquel instante Marcial iba entrando a la casa enfurecido y exhausto solo mencionó:
- ¡Vete de aquí idiota! No molestes a mi madre; gracias a tus tonterías somos la comidilla del pueblo y el hazme reír de mis amigos, ahora solo estoy esperando que me eche de la presidencia don Cándido ya que es amigo íntimo del presidente municipal.
Gertrudis agachó la cabeza y sin darle oportunidad a Marcial de seguirle reprochando caminó hacia el corredor, ahí lloró amargamente hasta que se percató que era hora de darle de comer a los animales. Cuando se dirigía a sus labores un peón se le acercó y le dijo que Hipólito la esperaba a las cinco de la tarde en el kiosco del parque; en esos momentos apareció Marcial.
- Vete a ordeñar a las vacas y lo haces bien porque ayer salieron pocos litros de leche; no pienses que tu estado te va a salvar de todos tus quehaceres.
Eran las cuatro y media de la tarde y Gertrudis estaba como una diosa, traía sus trenzas largas y negras, su rebozo nuevo, zapatos cafés y un vestido largo color café; en la mano tenía un anillo de plata que le había regalado doña Lolita al cumplir sus veinte años.
Al llegar al encuentro furtivo Hipólito casi se va de espaldas al ver a su diosa.
- Estás hermosa morenita así me gustaría verte todos los días, tu aroma me hace sentir que estoy en el cielo.
- Gracias Hipo, yo sé que no mientes pero lo reafirmarás cuando me abraces fuerte y le des gracias a Dios por concederte la gracia de ser padre.
- ¿Estás loca? ¿De qué diablos estás hablando?
- La cita no fue para un reencuentro amoroso Hipo es para decirte que dentro de ocho meses serás papá.
- Olvídate de mí no será que ese hijo que tienes en el vientre sea de otro fulano y ahora me vienes con el cuento de que es mío.
- Tú sabes perfectamente que no es así, yo te entregué mi virginidad, mi amor y no me arrepiento de tal acto.

- No, no y no Gertrudis ese hijo no es mío y hazle como quieras porque yo no me haré responsable de él y por favor no me vuelvas a buscar, arréglatelas como puedas.
Al oír eso Gertrudis sintió que todo le daba vueltas y quería que la tierra la sepultara viva; en esos momentos pasaba doña Cruz y le preguntó:
- ¿Qué haces aquí Gertrudis te sientes mal?
- No doña Cruz, déjeme sola que estos asuntos no le importan ya estoy cansada de escuchar sus estúpidos comentarios, falsos y ruines.
- Pero tú sabes bien que es cierto, porque lo que acabo de escuchar la gente del pueblo no te lo perdonará, tu familia será la comidilla de todos.
- Haga lo que quiera señora, no me importa, si eso la hace feliz sígalo haciendo.
Doña Cruz se sintió ofendida y lo primero que hizo fue ir a la iglesia para confesarse y posteriormente platicar a sus amigos y conocidos lo que había escuchado con Hipólito y Gertrudis.
Pasaron los días, hasta que una tarde llegó Marcial enardecido pateando todo lo que se le ponía enfrente; doña Lolita lo detuvo y le preguntó qué le pasaba.
- Estoy harto de ser el bufón del pueblo, prefiero ver muerta a Gertrudis que seguir aguantando las risas burlonas de todos; lo bueno de todo esto es que Hipólito no vivió para casarse con otra.
- ¿Por qué dices eso hijo?
- Mamá, Hipólito acaba de morir hace una hora, lo atropelló su propio tractor, el imbécil no puso freno y al quitar una piedra se le fue encima.
- No me alegra pero al menos Gertrudis ya no será el chisme del pueblo.
Gertrudis no supo nada de la muerte de su exnovio hasta meses después que doña Cruz se lo comunicó y al escucharlo se sintió mal y empezó con dolores de parto; su madre no tardó en llamar a la comadrona y en un abrir y cerrar de ojos Gertrudis se convirtió en mamá de una hermosa niña; llamándola Griselda.
Fueron años difíciles para Gertrudis y su hija, ya que la familia de Hipólito siempre les hacían desaires a las dos sobre todo a la niña, le restregaba en su carita que era una basura y que jamás gozaría de la herencia de su padre. Gertrudis al escuchar todas las calumnias e injurias solo agachaba la cabeza tapándose la cara con el rebozo; Griselda al ser tan pequeña no entendía el desplante de la gente y solo le daba un fuerte apretón de manos a su madre en señal de amor y a cariño.
Gertrudis vio crecer a su hija con desconsuelo y cansancio debido a que siempre estaba en cama por un sinfín de enfermedades; lo que la sostenía en pie era el amor de su madre Lolita quien le llamaba la atención por ser tan dura y fría con Griselda; cada mañana le deba consejos para que hiciera sentir a gusto a su hija, pero Gertrudis dejaba a un lado aquellas palabras y se dedicaba a mandar a los criados y darle asilo a la gente que se refugiaba en la casa grande, debido a la falta de trabajo en sus rancherías.
Una mañana de verano se disponía a darle el desayuno a su madre fría y sonriente en la cama, Gertrudis echó a llorar, que se olvidó del tiempo hasta que un sirviente al no ver que salía de la recámara entró a auxiliarla y reconfortarla en su dolor. Fue entonces que en esos instantes entró Marcial y empezó a maldecir a Dios y a todos los santos por haber permitido que su madre estuviera muerta.
Le hicieron un funeral que duró una semana completa con su respectivo novenario; llegó gente del Municipio y pueblos aledaños para darles el pésame a Marcial y Gertrudis; la primera que llegaba al novenario era doña Cruz, la cual se encargó de regar la noticia de la muerte de doña Lolita.
Griselda se encontraba desconcertada al ver tanta gente en el sepelio de su abuela y solo pensaba qué iba hacer de su vida sin aquella mujer la cual quería más que su propia madre, pues en ella había encontrado cariño, comprensión y una gran ternura que no tuvo de su mamá.
Pasaron únicamente dos años cuando encontraron muerto a Marcial en la colonia el calvario; había ido a avisarle un criado de la casa a Gertrudis, el mismo que años atrás la había consolado cuando murió su madre, sin embargo, ella no prestó atención a éste, sino que corrió desesperada a la cantina para recoger a su hermano; había mandado darle un balazo por la espalda un enemigo de campaña, ya que Marcial era un excelente candidato para la presidencia del Municipio; pues éste conseguió muchos beneficios al pueblo como tesorero.
Lamentablemente no hubo un culpable en el momento; pasaron varios años para encontrarlo y tal fue la sorpresa de Gertrudis al ver al criado de su exnovio que se declaraba culpable de la muerte de Marcial; corrió inmediatamente a golpearlo y reclamarle que él había traído mala suerte y desgracias en su familia.
Griselda era una joven bella, pero llena de odio y rencor para con su madre, ya que Gertrudis nunca le brindó amor, cariño, comprensión y dedicación a ella; sólo se concentró a manejar las tierras y el ganado que le había heredado su madre, volviéndose frívola y calculadora hasta que sintió la muerte en vida al ver el rechazo de la gente y sus familiares. Fue entonces como empezó a repartir sus bienes con su hija, pero al ver que ésta le gustaba ayudar a los demás, le retiró su apoyo y amenazó con quitarse la vida si hacía obras de caridad o se casaba con alguien que no fuese de su agrado.
A Griselda no le quedó otro remedio que hacer su casa, tener su familia y cuidar sus animales por sí misma sin pedirle ayuda a su madre separándose de ella, dejándole partido el corazón y fracturando su vida emocional y social.

miércoles, 13 de enero de 2010

Comentarios sobre el libro "La sociedad global" de Noam Chomsky

El libro de Noam Chomsky y Hinz Dieterich, economicistas y filósofos hacen una gran valoración de la educación, mercado y democracia en su libro "La Sociedad Global". Ya sabemos que el BM y el Neoliberalismo en América Latina son puntos claves para desenmarañar un sin fin de asuntos políticos, sociales, económicos y educativos en donde la educación tiene importancia como vehículo de movilidad social individual o grupal en América Latina, pero no es una variable clave del desarrollo colectivo de la nación y su salida del subdesarrollo. Ya que tenemos otros factores como la carga de la duda externa e interna; la capacidad de ahorro interno; el grado de desarrollo de la tecnología productiva, la distribución del ingreso; la eficiencia o el grado de corrupción de la burocracia estatal y la situación de los mercados mundiales de mercancías y capitales.Algo que ha sucedido, sucede y sucederá es que el capitalismo neoliberal no puede garantizar un sentido de empleo, oficio o profesión remunerado, más que para una minoría privilegiada dele 10 al 20 por ciento de la población latinoamericana (élite); como sucede en una educación privatizadora en la cual el niño que tiene suerte de nacer en una familia rica puede emprender su odisea educativa en un ambiente idóneo, el niño pobre se estrellará en la mayoría de los casos, contra las rocas de la disigualdad social ¿o no?

lunes, 4 de enero de 2010

MIS PROPIOS CUENTOS

MI AMIGO ES UN DUENDE

Rodrigo era un niño solitario y olvidado por todos; su familia siempre tenía cosas por hacer y nunca le ponían atención. Un día cansado de todas las personas le pidió a sus papás que lo llevaran con sus abuelitos de vacaciones; al principio fue muy agradable para Rodrigo estar en el campo disfrutando de la naturaleza y los animales, sin embargo le hacía falta alguien con quien hablar, decirle sus anécdotas y aventuras que realizaba durante todo el día.

Sus abuelitos no tenían mucho tiempo disponible para platicar con él porque vendían en el pueblo dulces típicos. A veces Rodrigo los acompañaba, pero terminaba aburrido del ir y venir de la gente, sobre todo de los extranjeros que iban a visitar el pueblo ya que no les entendía su idioma.

En una ocasión se encontraba jugando en el patio de la casa de sus abuelitos y a lo lejos observó que un niño pequeño como de cinco años lo llamaba a jugar; emocionado Rodrigo por querer hablar con él corrió desesperadamente para alcanzarlo y cuando lo hizo no vio a nadie, observó a todos lados y a lo lejos volvió a ver a el niño que nuevamente lo llamaba. Inmediatamente corrió sin percatarse de que se había adentrado a unas milpas; cuando se dio cuenta ya estaba parado enfrente de una casa abandonada, sin dudarlo se metió a ésta pues la puerta se encontraba abierta, de repente alcanzó a oír una risa, Rodrigo subió las escaleras y cuando entró a una de las recámaras vio sentado a un niño, éste lo llamaba para que jugaran con el tren que tenía en el piso, sin pensarlo comenzó a jugar con él hasta que de repente empezó a oscurecer y Rodrigo le dijo al niño que tenía que irse.

Así pasaron los días hasta que sus abuelitos se percataron de que salía todas las tardes llegando a casa agotado y muy feliz. Fue hasta la feria del pueblo que tratando de hablar con Rodrigo no aparecía por ningún lado lo buscaron por todos los rincones de la casa pero seguía sin aparecer, llamaron a la policía y éstos lo encontraron en la casa abandonada en medio de dulces y juguetes, cuando se dio cuenta Rodrigo que todos lo estaban observando al voltear a ver a su amiguito ya no estaba; los adultos le empezaron a preguntar qué es lo que hacía ahí solo, ya que esa zona estaba prohibida. Rodrigo se levantó del piso y empezó a buscar a su amigo; todos le hablaban al mismo tiempo pero él no los tomaba en cuenta, fue hasta que su madre lo abordó y de rodillas empezó a pedirle que la disculpara por su falta de atención y por no haberle dado el tiempo que necesitaba. Rodrigo empezó a llorar porque había desaparecido su amigo; ya en la noche recordó que llegó bastante gente cuando estaba jugando con su amiguito.

Los papás de Rodrigo estaban consternados de la actitud de éste, sin embargo, sus abuelitos fueron los que descubrieron el secreto de su nieto.

Rodrigo al verse sorprendido de su secreto decidió contarles la verdad a sus abuelos; éstos creyeron en él y le prometieron que no les iban a decir nada a sus padres con la condición de que se despidiera del duende; al principio Rodrigo renegó pues dijo que era su único amigo y no podía dejarlo, pero al pensarlo razonablemente cambió de opinión lo prometió y cumplió pues inmediatamente se dirigió a ver a su amigo y decirle hasta pronto; el duende le obsequió una medalla donde decía: “POR SIEMPRE AMIGOS” y fue ahí que conoció el nombre de aquel ser: Ernesto.

Rodrigo corrió velozmente sin voltear hacia la casa abandonada; lloró días y días hasta que conoció a un niño llamado Raúl a veces lo comparaba y sospechaba que era igual que su amigo el duende.

Un día Rodrigo le preguntó a Raúl si conoció a alguien con el nombre de Ernesto, éste le dijo que sí que tuvo un hermano con el mismo nombre; Rodrigo se quedó plasmado por la noticia, le preguntó si conocía la casa abandonada que estaban en el pueblo de Mixquiahuala, el niño dijo que sí, que ahí vivieron mientras estaba enfermo Ernesto pues siendo alérgico al smog tuvieron que llevarlo al campo.

Al llegar a su casa les contó todo a sus papás, éstos extrañados se pusieron en contacto con los abuelos; ya en familia platicaron con Rodrigo y le contaron cómo habían sucedido las cosas en el pueblo.

Rodrigo contó todo lo sucedido y pidió que lo llevaran a visitar la tumba de su amigo Ernesto; fue así como cada fin de semana el niño acompañado de sus padres le llevaba flores a su amigo.

Fue entonces como terminó de aparecerse Ernesto en aquella casa abandonada a la que nadie solía ya visitar.




NIÑOS OLVIDADOS


Laura se encontraba desesperada por no encontrar trabajo, sobre todo porque tenía ocho meses de embarazo y en esas condiciones nadie le daba una oportunidad laboral.

Su hijo Emanuel tenía tres años, la quería muchísimo algo que no sentía por su abuela María ya que todo el tiempo le gritaba y en ocasiones hasta lo golpeaba.

Al nacer su hermano Uriel se sintió desplazado y abandonado; sin embargo, su madre seguía queriéndolo como siempre, fue hasta que su situación económica era incontrolable y Laura decidió irse para Estados Unidos en busca del sueño Americano.

Emanuel no supo nada hasta que le preguntó a su abuela dónde se encontraba su madre, doña María le contestó que ya se había ido a trabajar; lloró tanto Emanuel que no comió en tres días, le angustiaba no ver más a su madre y sobre todo el haberse quedado con su abuela pues él sentía que no lo quería.


Doña María tuvo que cambiarse de casa ya que no contaba con dinero para seguir pagando la que actualmente habitaba. Laura empezó a trabajar llegando
a Georgia Estados Unidos; al principio les mandaba a sus hijos ropa, dinero, zapatos y juguetes; pero poco a poco empezó a escasear el trabajo y lo que mandaba a sus hijos era muy poco, apenas para medio comer.

Así pasaron los años hasta que Uriel cumplió tres; cada cumpleaños le preguntaba a su abuela dónde estaba su mamá María se enfurecía y le contestaba con la frase: “ya te dije que se fue a trabajar para que puedas tragar” Uriel no contestaba sólo agachaba la cabeza y se marchaba.

Al entrar a la primaria Emanuel le costó mucho aprender a leer y escribir; la psicóloga le había comentado a su abuela que era el resultado por la falta de su madre, por tal motivo el niño no tenía la debida atención en las clases; su mirada la tenía perdida, solo se encontraba su cuerpo pero su mente volaba hasta su madre.

Pronto las terapias le ayudaron, Emanuel empezó a dar resultados favorables en la escuela, sus calificaciones mejoraron pero él sentía que le hacía falta su mamá ya que de su abuela no encontraba un verdadero cariño o afecto.

Los niños veían a sus vecinos pasearse, divertirse y tener muchos juguetes; pero ellos no tenían nada sólo las ganas de estar con su madre y disfrutar de su amor.

Doña María siempre se levantaba de mal humor con gritos y malos tratos les daba a sus nietos; ya se había vuelto un infierno la vida de los niños pues su abuela los dejaba solos por la noche mientras se paseaba con su pareja, regresando de madrugada. Emanuel se sentía con responsabilidad de cuidar a su hermano Uriel por lo que no dormía en toda la noche hasta que volviera su abuela.

Fue hasta que una ocasión Emanuel se despertó llorando buscando a doña María y al ver que no estaba salió a buscarla; ya en la oscuridad tomó un callejón sin salida y volvió a la calle principal encontrándose a una joven pareja; éstos le preguntaron que dónde vivía, el niño no supo contestarles y lo tuvieron que llevar a la Presidencia Municipal.

Cuando doña María llegó a su casa Emanuel estaba con los ojos hinchados de tanto llorar, su abuela le preguntó que dónde estaba su hermano, éste le contestó que no sabía; la abuela lo agarró tan fuerte que lo aventó hasta debajo de la cama oyéndose un crujido que despertó a los vecinos.


Emanuel se encontraba sin sentido, la abuela lo movía para ver si reaccionaba; sin embargo no daba ninguna muestra de vida. En un abrir y cerrar de ojos se encontraba ya la ambulancia y la policía, empezaron a cuestionar a doña María pero estaba tan atónita que no podía responder. Inmediatamente llevaron a Emanuel al hospital, se encontraba en estado de coma los médicos habían dicho que era muy probable que no se salvara pues solo un milagro lo podía hacer.

A doña María la llevaron al Ministerio Público y ahí se enteró de la noticia de Emanuel y de que Uriel estaba en el DIF Municipal. Encerraron a ésta en la cárcel mencionándole que no tenía derecho a fianza.

Tan rápido corrió la noticia a los oídos de Laura que tomó el primer avión a la Ciudad de México para ver a sus hijos. Emanuel sintió la llegada de su madre que a la hora de haber llegado recobró el conocimiento; se sentía emocionado y mejor que nunca por volverla a ver pero cuando se percató que se encontraba embarazada sintió un gran vacío que le daban ganas de haberse muerto.

Laura recobró a sus hijos a través de un compromiso firmado delante del Juez en donde mencionaba que jamás volvería a dejar a sus hijos por ningún motivo porque si lo hacía se los quitarían para siempre.

La abuela salió tras haber retirado los cargos Laura, sin embargo; no la perdonó, pero no tuvo corazón de abandonarla la mandó a una Clínica para que se compusiera de los nervios.

Para los niños todo parecía viento en popa, pero el destino les tenía preparado otra jugarreta ya que cuando Laura dio a luz a una hermosa bebé murió en el parto; los niños estaban desconsolados por la pérdida de su madre ya que nunca más estarían con ella.

El DIF Municipal se hizo cargo de los niños mientras encontraban a una familia que los adoptara o mientras se recuperaba la abuela.

COMPARTIENDO LITERATURA

ANÁLISIS DEL LIBRO “EL VIEJO Y EL MAR”



El libro titulado “El viejo y el mar” de Ernest Hemingway es una novela, ya que cuenta con pasajes extensos de descripciones y diálogos; tiene varios personajes y un gran número de complicaciones.

Esta novela inicia con una narración, después sigue con una estrategia descriptiva que nos delinea, presenta y singulariza a el viejo, está hecha en tercera persona, el marco nos ubica en un espacio geográfico que nos presenta un personaje pasado a través de un narrador testigo, el lenguaje es coloquial, las formas del discurso son: narración, descripción, diálogo e información.

El autor selecciona la palabra para tomar la atención, despierta interés, curiosidad, en donde hay una unidad comunicativa; todas las acciones son de equilibrio. Nos presenta a los personajes y nos ubica acciones determinadas.

Los personajes principales son: El muchacho (Manolín) y el viejo (Santiago).
Personajes referidos: padres del muchacho, pescadores, esposa del viejo, el patrón y Perico.
Personajes fugaces: Martín y Rogelio.

El manejo de los tiempos están en pasado y futuro. Algunos ejemplos de analepsis son: cogió, llevó, arrojó, miró, aceptó, cargó, inclinó, quitó, preguntó, volvió y explicó. Algunos ejemplos de prolepsis son: saldré, cogeré, comeré, daré.

El libro maneja varios símbolos; objetos como: bote, bichero, arpón, atarraya, tiburones, peces, sardinas, tortuga, mosquitos, aves, mástil, la cabaña, periódico, sedal, arpón, remos, imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y la Virgen del Cobre.

Algunos ejemplos de catálisis son:

El viejo era flaco y desgarbado, con arrugas profundas en la parte posterior del cuello. Todo en él era viejo, salvo sus ojos; y éstos tenían el color mismo del mar y eran alegres e invictos.
Eran unos hombros extraños, todavía poderosos, aunque muy viejos, y el cuello era también fuerte todavía, y las arrugas no se veían tanto cuando el viejo estaba dormido y con la cabeza derribada hacia delante.
Su camisa había sido remendada tantas veces, que era como la vela y los remiendos descoloridos por el sol eran de varios tonos. Su cabeza era sin embargo muy vieja y con sus ojos cerrados no había vida en su rostro.


Tiene diversos diálogos indirectos y directos como:

- Santiago- le dijo el muchacho trepando por la orilla desde donde quedaba varado el bote-.
- Vamos a llevar las cosas a casa – dijo el muchacho-.
- ¿Qué tienes para comer? – preguntó el muchacho.
- ¿Quién te ha dado esto?
- Martín. El dueño.
- Tengo que darle las gracias.


Ernest Hemingway nos va narrando la vida de un pescador viejo y su mala suerte que lo seguía, ya que no podía pescar ningún pez y por tal motivo los padres de su acompañante: un muchacho, le dijeron que lo dejara, éste sale en otro bote cogiendo tres buenos peces en la primera semana. Sin embargo el muchacho entristecía al ver al viejo regresar todos los días con su bote vacío, ayudándole a bajar sus utensilios para la pesca.

El viejo le había enseñado a el muchacho a pescar y ambos se tenían cariño. El muchacho quería regresar con el viejo ya que solo se había ido de su lado por obedecer a sus padres no por su gusto, pero el viejo le decía que no porque él tiene mala suerte en la pesca.

El muchacho se preocupaba porque el viejo llegara con bien a su casa y sobre todo que comiera, ya que siempre le conseguía que comer; ambos les gustaba el béisbol y siempre comentaban algo de éste. Cuando el viejo se aventura a ir en busca de un pez grande pasa por una serie de circunstancias en donde después de mucho buscar lo encuentra y éste lo hace sufrir un buen rato ya que lo jaló a agua profundas y tenebrosas lejos de la gente, de tal forma que el viejo estuvo cansado, solo y añorando constantemente a el muchacho.


En ese viaje el viejo comió pescado crudo, le dieron calambres, le dolía su mano y descansaba de vez en cuando solo unas cuantas horas para poder resistir y tener fuerzas. Lo increíble fue que el pez no cedía ya que luchaba por su vida.

Cuando el viejo atrapa al pez, un tiburón huele la sangre de éste y se come una parte del pez, el viejo lo mata, sin embargo; llegan otros dos tiburones, a uno le dio de cuchilladas lastimándose el viejo sus manos y un hombro; a el otro dejó que atacara al pez y le clavó el cuchillo del remo en el cerebro; posteriormente los dos tiburones atacaron y el viejo les dio medio pez; a media noche llegaron en manada y el viejo les tuvo que dar el resto del pez.

El viejo se sintió derrotado, marchó a su casa y cuando llegó se acostó, en la mañana el muchacho se asomó y cuando vio sus manos empezó a llorar. Los pescadores miraron el esqueleto del pez, el muchacho fue a traerle un café para el viejo, se lo dio y le contó lo que le había sucedido; volviéndose a dormir, mientras el muchacho le velaba su sueño.


Esta novela tiene una serie de valores como: amor, responsabilidad, solidaridad, amistad, compañerismo, respeto; en donde se ven los sentimientos auténticos de los personajes principales.

Estos valores están presentes desde el inicio del libro, ya que el viejo conoce el verdadero amor y amistad que siente por el muchacho y éste por el viejo; el muchacho siempre veía por los intereses del viejo; es decir, lo acompañaba para ir a pescar, lo alimentaba, cobijaba y sobre todo lo escuchaba, respetaba y entendía. Cuando el viejo va en busca de su gran pez llega a quererlo y respetarlo debido a su grandes ganas de seguir viviendo; se entristece cuando el pez ha sido mutilado y se siente como si hubiera sido él mismo, cuando se comen al pez los tiburones el viejo menciona que han matado a un hombre; esto es debido a que su esfuerzo que realizó ya que siente que fue en vano pues esperó, sufrió y luchó para obtener el pez y al final no fue para él.

El libro me deja varios mensajes, como el ser perseverante y lograr mis metas aunque existan bastantes obstáculos, dar auténticamente amor sin esperar nada a cambio, luchar contra todo y todos para obtener mis propósitos, ser amigable con los animales ya que ellos sienten y por medio de sus instintos se van guiando para su supervivencia.
El respeto hacia una persona adulta es algo significativo ya que de ellos aprendemos cada día algo, cabe mencionar que por eso está el dicho “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”.

COMENTARIO SOBRE “EL ARTE Y LA CIENCIA DE ENSEÑAR”

“La meta de la educación es forjar individuos dotados de autonomía intelectual y moral, que respeten, con reciprocidad, la autonomía del prójimo”.
Jean Piaget.


Lo que hoy vivimos es producto de un devenir histórico que nos muestra que la evolución y las acciones del ser humano han sido marcadas por estadios, turbulencias, el azar, creación y destrucción, orden y desorden: una telaraña compleja que enlaza al ser biológico que interacciona con un universo cultural de ideas, de símbolos y creaciones tecnológicas, con un mundo ecosistémico, natural.

La docencia es parte medular de la educación; sin un buen cimiento no tendremos la certeza de estar haciendo bien nuestro papel como profesores, sin embargo la ciencia y el arte juegan un papel importante dentro de ésta pues ambas se ligan para dar buenos resultados dentro y fuera del aula.

El tener objetivos precisos y fijos permite ver hacia dónde voy y no perderme en un contexto vacío y sin rumbo. La ciencia se relaciona con las inquietudes de la vida inmediata, se vuelve así una entidad cercana a nuestra vida diaria y que nos atañe como individuos.

Por ello es de vital importancia estar convencidos de que la mejor manera de aprender y enseñar las ciencias consiste en quitar el gesto severo a estos conocimientos y procurar transmitirlos en forma accesible, pues la ciencia es una manera de ver el mundo y conocer nuestra relación con el cosmos pues los campos en que interviene son incontables.

Es posible mirar a la ciencia como parte de nuestra cultura, integrando todas las áreas del conocimiento, incluso las artes. Para lograrlo, los maestros y los divulgadores de la ciencia desempeñamos un papel fundamental, y ambos tenemos un objetivo común: llevar el conocimiento al resto de la sociedad.

Gracias a la ciencia tenemos información, explicaciones e instrumentos intelectuales para comprender la acción social, resolver problemas y planear la vida, es importante analizar la enseñanza de manera cuantitativa para poder mejorar y lograr los objetivos trazados.
Sin embargo también es necesario tener el aspecto cualitativo en donde se da rienda suelta al desarrollo de capacidades, habilidades, actitudes que favorecen la exploración de la sensibilidad y creatividad.



Fomentando el “arte apreciativo” como lo maneja la lectura los docentes abriremos varias puertas en donde tendremos la oportunidad de renovarnos y reivindicarnos a una mejor enseñanza siendo los privilegiados los alumnos, los cuales a través de la libertad en explorar nuevos caminos, nuevas actividades se abrirán a la curiosidad, autocrítica y confianza en sí mismos.

El arte de enseñar conlleva a transformar y abrirse como seres humanos, dando oportunidad a los pensamientos artísticos y dando sentido a lo que se presenta y cómo se presenta en donde se disfruta y aprende, se recrea y construye.

Por eso es importante no perder de vista que como docentes debemos de enseñar teniendo en cuenta un sin fin de situaciones que involucran habilidades, conocimientos, valores, economía, política, moral, religión, etc. Pues de esto depende la “práctica crítica de nuestro arte” es decir, la realización adecuada de nuestro papel a través del compromiso, profesionalismo y las nuevas formas de ética del ser humano.