lunes, 3 de junio de 2013

PROFRA. ROSALBA CORNEJO CRUZ                 
“AVANCES EN EDUCACIÓN CIUDADANA, PRÁCTICAS DE CALIDAD EN PAÍSES INDUSTRIALIZADOS”
                                                                                                                 Usley Audrey y Starkey Hugh
“La conciencia hace que nos descubramos, que nos denunciemos  o      nos acusemos a nosotros mismos y, a falta de testigos, declara contra nosotros”.             
                                                   Michel de Montaigne.

Actualmente la corrupción, violaciones, antidemocracia, injusticias, narcotráfico, abuso de poder, pedofilia, discriminación, trata de personas, son problemas que diariamente se viven en nuestro México.  Una parte fundamental de dichos problemas es que como sociedad no hemos hecho nada al respecto; por ello, es importante empezar en la escuela y en la casa el cambio, donde la Formación Cívica y Ética no se deje en último lugar como asignatura, sin dar cabida a una mejor formación ciudadana, es necesario tener una educación cívica basada en las lecciones aprendidas y las prácticas efectivas que puedan ser aplicadas en nuestro contexto.
El compromiso del docente, la ampliación de horario a la asignatura de Formación Cívica, la puesta en práctica de valores, ya no son suficientes para el apoyo a una sociedad activa como lo dice la lectura en donde Park menciona “el llamado para una ciudadanía activa debe competir con las poderosas atracciones de la vida privada” (Park 2001; 124). ¿Cómo lograr tal hecho si traspolado a México los jóvenes ya no confían en la política, en sus representantes y menos en sus promesas?
Probablemente nos haga falta esa conciencia histórica que se tiene en Europa, en donde los valores se comparten y la multiculturalidad tiene un pasado, presente y futuro; el aumento de conciencia, tolerancia y respeto. Como dice la UNESCO presentar a la Educación Cívica como una respuesta a los retos globales de injusticias y desigualdades.
Lamentablemente en México existe una brecha muy grande en el decir al hacer, en donde políticos de todos los sectores han sido copartícipes de esa ciudadanía inactiva, empezando por cambiar  la Asignatura de Educación Cívica y Ética en Secundaria y omitir la  Filosofía en Bachillerato; asignaturas primordiales para el conocer, estar, participar, valorar y analizar; en donde se pretende que el alumno sea un ser no crítico ni reflexivo, sino un robot obediente y sumiso, sin aspiraciones, metas o cambios y sin identidad.
Por ende, debemos retomar lo que la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU nos maneja:
·         Desarrollar respeto por la dignidad humana.
·         Promover igualdad y desarrollo sostenible.
·         Prevenir conflictos y violaciones de los derechos humanos.
·         Mejorar la participación y los procesos democráticos.
Es necesario dar un giro de trescientos sesenta grados donde la educación sea activa, un “rol como promotora de la participación de todos los individuos en la vida política, cívica, social y cultural” (Consejo Europeo 2002). ¿Cómo lograr al ciudadano activo y responsable, respetuoso de los derechos de los demás?
Se debe de anexar como dice el texto “las reformas de las políticas educativas la educación para la ciudadanía democrática tomando en cuenta los planes de estudios y métodos de enseñanza” (Consejo de Europa 2002). Sin olvidar las necesidades de la comunidad educativa y los ambientes propicios para lograrlo, tomando en cuenta la conciencia de los alumnos, profesores y padres de familia; “con la participación activa, la toma de decisiones reflexionada y las acciones democráticas y justas”. (Banks 2005).
Nada es más importante para la educación ciudadana que una escolaridad apropiada, con el compromiso de la sociedad civil, incluyendo cooperativas, organizaciones profesionales, grupos ambientales, organizaciones vecinales y caritativas y grupos de apoyo como una manera de ciudadanía (Audrey 2004). Los retos para una buena educación ciudadana son: articulación de educación ciudadana y lo que se espera conseguir, asegurar que toda la comunidad escolar y padres de familia apoyen la educación ciudadana, crear clima político a nivel nacional, local y escolar fomentando la educación ciudadana, entrenar y apoyar a los maestros, tener un sistema de inspección y autoevaluación para asegurar la implementación con expectativas de la política. Retomando  lo antes mencionado es preciso ponerlo en práctica en México para tener una formación ciudadana digna y activa en donde la sociedad sea copartícipe para un cambio radical en el ámbito político, cultural, ideológico; ya que a través de una evaluación, autoevaluación y coevaluación colaborativa (profesores, alumnos, sociedad) se verá  reflejado un verdadero aprendizaje para ayudar a la ciudadanía.

Es fundamental retomar aquella humanidad que tiene cada individuo, hacer una reflexión de lo que está pasando para tomar acciones precisas y concisas, cooperar, entender a la gente, sensibilizar, responder a las necesidades de la diversidad de cada población, aplicar la equidad de género, comprometerse, confrontar situaciones reales, ir más allá de nuestras necesidades individuales, involucrarse y por qué no equivocarse para poder levantarse y empezar de nuevo con un sentido de intencionalidad para alcanzar una vida mejor; sin resistencias y falsas esperanzas donde cada ciudadano logre ser el ciudadano que merece su familia, su país y su mundo.
LA FORMACIÓN DE LECTORES DESDE LA BIBLIOTECA ESCOLAR Y DE AULA
Por: Rosalba  Cornejo  Cruz

Hoy en día la vida de una biblioteca escolar  y de aula depende en gran medida de lo que el bibliotecario (profesor) sabe y de lo que hace, de la orientación del proyecto que haya preparado para que sea una biblioteca que satisfaga las necesidades de sus usuarios, los miembros de la comunidad escolar.
Es fundamental la vinculación de las bibliotecas de aula y escolar  a través de un  proyecto   apuntalado en el desarrollo de los usos sociales del lenguaje, ya que será fundamental para el éxito de la tarea lectora.  Sabemos que no en todos los centros escolares se cuenta con una figura dedicada exclusivamente a la biblioteca y promoción de la lectura, de ahí la doble importancia de fortalecer las prácticas cotidianas de quienes están encargados del uso y manejo de los libros (el docente mediador).
Asimismo, la concepción de biblioteca escolar que se tenga desde su funcionalidad impacta de manera directa en las posibilidades que tienen los usuarios de hacer uso eficiente y creativo del material que las conforma  como son: los libros del Rincón, las  series (al sol solito, pasos de luna, espejo de urania y astrolabio).
Las bibliotecas escolares y de aula tienen todo tipo de textos que ayudan a los alumnos a construirse, porque aportan conocimientos, permiten clarificar  ideas, comprender determinados hechos, momentos, formas de ser, de sentir, de percibir el mundo y explicarlo. Los textos nos hablan de lo que como seres humanos hemos sido, somos y seremos, pues constituyen un registro de nuestra cultura, evolución o historia.
La visión del profesor responsable de la biblioteca es aquella que propone encuentros con los libros y la lectura, que busca diálogos con los usuarios y que abre los acervos a la comunidad  reconocida; pero en muchas ocasiones no está claro qué hacer y cómo hacerlo para que los alumnos, docentes o padres de familia que no se acercan a las bibliotecas o que lo hacen con desorientación y temor, lo hagan con seguridad y disfrutando de las posibilidades de desarrollo intelectual y emocional que los espacios escolares de lectura pueden ofrecerles.
Por ello; es necesario, crear ambientes propicios en donde la lectura se vuelva el acto medular de una nueva salida a la imaginación y a la creación de mundos diversos; llevando al lector a lugares inimaginables e inigualables, para que sea cómplice de nuevos hechos en historias irrepetibles.
De antemano sabemos que sin lectura no hay memoria reflexiva como lo maneja Ricardo Garibay y un libro es un objeto en  busca  de un lector, por tal motivo es necesario dar rienda suelta a utilizar los libros del aula y escolar para tener alumnos lectores  sin que a éstos les parezca  algo obligatorio sino todo lo contrario, lúdico, útil y divertido. Qué mejor que los libros del Rincón para no pedir a los alumnos un libro comprado. Si un alumno lee se consolidan las habilidades comunicativas, se desarrollan conocimientos más allá del mapa curricular, conocen la forma de pensar de sus compañeros en un ambiente de crecimiento y respeto, desarrollan habilidades de comprensión lectora, de escucha y de diálogo.
El leer va ligado a escribir, constituyen la misión histórica de la escuela, el gran reto, entonces, es desarrollar prácticas pedagógicas que favorezcan verdaderamente la formación de usuarios de la cultura escrita; que reconozcan estos usos y prácticas sociales y que generen condiciones en sus aulas para que los alumnos se formen como lectores y escritores.
Para ser eficaces, tales prácticas se requiere dar un papel activo al lector. Esto es, reconocer que la lectura no consiste sólo en dar voz al autor leído, sino  adentrarse en otros mundos posibles. Para ello los alumnos lectores han de valerse de estrategias que le den sentido a lo que leen.
A su vez, los maestros han de comprender que el sentido no está en el texto solo ni sólo en la mente del lector, sino en la mezcla continua, recurrente como dice Louise Rosenblatt, de las contribuciones de ambos.
 En este sentido, es necesario que las colecciones escolares (inmersas en la biblioteca del aula y escolar) incorporen el principio de la diversidad en aras de que cada lector tenga la oportunidad de verse reflejado, de ser interpelado profundamente siquiera por un texto en la vida escolar. La diversidad es importante aún más allá de la necesidad de brindarle a los y las alumnas una muestra de la complejidad de la producción cultural humana, para que su vínculo con la cultura escrita tenga un sello que definitivamente le vincule al mundo de la palabra escrita en forma personal y profunda.
Por tal motivo, es necesario recordar que la lectura nos permite conocer la voz y el pensamiento de personas que, desde distintas perspectivas y disciplinas, hablan de su concepción y percepción del mundo, voces que nos permiten ampliar la visión personal y clarificarla.
Una parte fundamental de la lectura es justamente socializar los textos, compartir con otros alguno o todos los momentos que conforman este acto, elegir, explorar, leer y hablar sobre lo que comprendimos, sentimos o aprendimos, a partir de estar en contacto con los libros y que mejor que sean aquellos que se tienen a la mano como los de la biblioteca de aula y escolar.
Entonces cabe preguntarse cómo podemos hacer que las y los educandos estén inmersos en la lectura, cómo se puede volver la lectura una necesidad, un instrumento para un gran beneficio, pensar en una democratización de la cultura escrita como menciona Silvia Castrillón.
La escuela se plantea como institución democratizadora,  tomando como  premisas funcionales a la lectura y escritura; sin embargo, sabemos que en muchas ocasiones eso se vuelve una falacia o utopía; por ello, es necesario que los primeros contactos con la palabra escrita sea con lecturas significativas, agradables, amenas, innovadoras; aquellas que hacen construir y reconstruir la realidad.

Es importante no hacer a un lado el significado de la lectura o mejor dicho el cómo se ha aprendido a leer; ya que no llegará a ser lector aquel  niño que descifra un código lingüístico y maneja las reglas básicas de la escritura, que aquel que incorpora a la lectura como conocimiento y práctica habitual, pues para lograrlo es necesaria una mediación de una práctica cultural. El apuntalar a la formación de lectoras y lectores se requiere de un aprendizaje mediado culturalmente por docentes lectores que acompañen al estudiante, a lo largo de toda la escolaridad y en todas las áreas disciplinares del conocimiento, a valerse de la lectura como una herramienta imprescindible no solo para estudiar y para disfrutar, sino también para ejercer un derecho sociocultural básico, para el libre desenvolvimiento de sus potencialidades y de su ciudadanía como menciona Pedro Cerrillo.
Las bibliotecas de aula y escolar son recursos que ofrecen andamiajes potentes, que ayudan a la formación de lectoras y lectores; debido a que sus ejemplares y textos son específicos para cada grado, ofreciendo la posibilidad de contacto, de revisión y de intercambios entre autor y lector.
No podemos conformarnos con que sepamos que sólo existen las bibliotecas de aula y escolar y no conocerlas, pero sobre todo el no utilizarlas; ya que muchos alumnos no han conocido jamás la posibilidad que un texto les sea revelado de dichas bibliotecas; ha llegado el momento de utilizar dichos acervos para conocer aquellas riquezas de palabras que constituyen a la lectura como un derecho.

Cuando los ciudadanos  hayan encontrado la chispa que despierte su interés en la lectura, podremos decir que promovimos o incentivamos una conducta lectora a través del placer de la lectura para dar como resultado la lectura como placer. Recordemos que los y las niñas no se hacen lectores esporádicamente, sino que se logran por medio de muchos esfuerzos de los maestros, animadores culturales, bibliotecarios, especialistas, adultos y familiares;  a través de la elección de libros que signifiquen el resultado de una visión vitalista e integradora como lo hacen los acervos de las bibliotecas de aula y escolar.