PROFRA.
ROSALBA CORNEJO CRUZ
“AVANCES EN EDUCACIÓN
CIUDADANA, PRÁCTICAS DE CALIDAD EN PAÍSES INDUSTRIALIZADOS”
Usley Audrey
y Starkey Hugh
“La
conciencia hace que nos descubramos, que nos denunciemos o
nos acusemos a nosotros mismos y, a falta de testigos, declara contra
nosotros”.
Michel de Montaigne.
Actualmente la corrupción,
violaciones, antidemocracia, injusticias, narcotráfico, abuso de poder,
pedofilia, discriminación, trata de personas, son problemas que diariamente se
viven en nuestro México. Una parte
fundamental de dichos problemas es que como sociedad no hemos hecho nada al respecto;
por ello, es importante empezar en la escuela y en la casa el cambio, donde la
Formación Cívica y Ética no se deje en último lugar como asignatura, sin dar
cabida a una mejor formación ciudadana, es necesario tener una educación cívica
basada en las lecciones aprendidas y las prácticas efectivas que puedan ser
aplicadas en nuestro contexto.
El compromiso del docente, la
ampliación de horario a la asignatura de Formación Cívica, la puesta en
práctica de valores, ya no son suficientes para el apoyo a una sociedad activa
como lo dice la lectura en donde Park menciona “el llamado para una ciudadanía
activa debe competir con las poderosas atracciones de la vida privada” (Park
2001; 124). ¿Cómo lograr tal hecho si traspolado a México los jóvenes ya no
confían en la política, en sus representantes y menos en sus promesas?
Probablemente nos haga falta esa
conciencia histórica que se tiene en Europa, en donde los valores se comparten
y la multiculturalidad tiene un pasado, presente y futuro; el aumento de
conciencia, tolerancia y respeto. Como dice la UNESCO presentar a la Educación
Cívica como una respuesta a los retos globales de injusticias y desigualdades.
Lamentablemente en México existe una
brecha muy grande en el decir al hacer, en donde políticos de todos los
sectores han sido copartícipes de esa ciudadanía inactiva, empezando por
cambiar la Asignatura de Educación
Cívica y Ética en Secundaria y omitir la
Filosofía en Bachillerato; asignaturas primordiales para el conocer,
estar, participar, valorar y analizar; en donde se pretende que el alumno sea
un ser no crítico ni reflexivo, sino un robot obediente y sumiso, sin
aspiraciones, metas o cambios y sin identidad.
Por ende, debemos retomar lo que la
Comisión de los Derechos Humanos de la ONU nos maneja:
·
Desarrollar
respeto por la dignidad humana.
·
Promover
igualdad y desarrollo sostenible.
·
Prevenir
conflictos y violaciones de los derechos humanos.
·
Mejorar
la participación y los procesos democráticos.
Es necesario dar un giro de
trescientos sesenta grados donde la educación sea activa, un “rol como
promotora de la participación de todos los individuos en la vida política,
cívica, social y cultural” (Consejo Europeo 2002). ¿Cómo lograr al ciudadano
activo y responsable, respetuoso de los derechos de los demás?
Se debe de anexar como dice el texto
“las reformas de las políticas educativas la educación para la ciudadanía
democrática tomando en cuenta los planes de estudios y métodos de enseñanza”
(Consejo de Europa 2002). Sin olvidar las necesidades de la comunidad educativa
y los ambientes propicios para lograrlo, tomando en cuenta la conciencia de los
alumnos, profesores y padres de familia; “con la participación activa, la toma
de decisiones reflexionada y las acciones democráticas y justas”. (Banks 2005).
Nada es más importante para la
educación ciudadana que una escolaridad apropiada, con el compromiso de la
sociedad civil, incluyendo cooperativas, organizaciones profesionales, grupos
ambientales, organizaciones vecinales y caritativas y grupos de apoyo como una
manera de ciudadanía (Audrey 2004). Los retos para una buena educación
ciudadana son: articulación de educación ciudadana y lo que se espera
conseguir, asegurar que toda la comunidad escolar y padres de familia apoyen la
educación ciudadana, crear clima político a nivel nacional, local y escolar
fomentando la educación ciudadana, entrenar y apoyar a los maestros, tener un
sistema de inspección y autoevaluación para asegurar la implementación con
expectativas de la política. Retomando
lo antes mencionado es preciso ponerlo en práctica en México para tener
una formación ciudadana digna y activa en donde la sociedad sea copartícipe
para un cambio radical en el ámbito político, cultural, ideológico; ya que a
través de una evaluación, autoevaluación y coevaluación colaborativa (profesores,
alumnos, sociedad) se verá reflejado un
verdadero aprendizaje para ayudar a la ciudadanía.
Es fundamental retomar aquella
humanidad que tiene cada individuo, hacer una reflexión de lo que está pasando
para tomar acciones precisas y concisas, cooperar, entender a la gente,
sensibilizar, responder a las necesidades de la diversidad de cada población,
aplicar la equidad de género, comprometerse, confrontar situaciones reales, ir
más allá de nuestras necesidades individuales, involucrarse y por qué no
equivocarse para poder levantarse y empezar de nuevo con un sentido de
intencionalidad para alcanzar una vida mejor; sin resistencias y falsas
esperanzas donde cada ciudadano logre ser el ciudadano que merece su familia,
su país y su mundo.
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