AVANCES EN EDUCACIÓN CIUDADANA: PRÁCTICAS DE CALIDAD EN PAÍSES INDUSTRIALIZADOS
“Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza”
Proverbio escocés
El mundo está ávido de una educación ciudadana que vaya acorde a las necesidades del individuo y la sociedad; por ende, se tiene el menester de proyectarla en las escuelas como algo útil y real, en donde los términos de multiculturalidad, política, democracia, diversidad, globalización, migración, identidad, patriotismo, discriminación, prejuicio, entre otros, sean realmente puestos en la mesa de debates y discusiones en donde los estudiantes tengan un verdadero significado de cada término y no sólo eso, sino que se apropien de dichos términos para tener una auténtica participación hacia un desarrollo sustentable.
Osley y Starkey en su ensayo titulado “Educación para la ciudadanía y la democracia” nos mencionan que la educación ciudadana requiere responsabilidades, destrezas, participación activa, interés, innovación e iniciativas por parte de los docentes para con sus alumnos en donde éstos sean totalmente activos en dicho campo. Sin embargo, cabe mencionar que en nuestro país hace falta mucho de lo anterior, ya que es necesario predicar con el ejemplo y sobre todo estar abierto a los cambios; es decir, que el docente no sólo domine estos conceptos o actitudes sino que los lleve a la práctica diaria, dando pie al contexto de los valores en donde éstos sean vivenciados en cualquier momento y lugar.
Por ello es necesario preguntarnos: ¿qué hemos hecho para detener injusticias y desigualdades? ¿existe verdaderamente la democracia o sólo se trata de una falsa utopía vestida de actos justos? ¿los derechos humanos han sido respetados o únicamente están disfrazados? ¿cómo hacer para que la sociedad valore y respete los derechos humanos?
No es fácil llevar a la sociedad por el buen camino, en donde comúnmente se practican más injusticias que justicias, lamentablemente México requiere una renovación global de sus ciudadanos, un toque especial en su conciencia personal en donde se vea reflejada el respeto por la dignidad humana, la promoción de la igualdad y desarrollo sostenible, la prevención de conflictos y violaciones de los derechos humanos, el mejoramiento y la participación de los procesos democráticos; objetivos propuestos por la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU.
El papel de los niños y jóvenes como integrantes de una sociedad es fundamental; debido a que su ciudadanía democrática y sus competencias cívicas y éticas vinculan una cohesión social, pero no sólo eso sino que pueden participar, reconocer y aceptar, creando una postura ética y por ende una cuestión valórica en su vida personal, social y política como menciona Arlés Caruso Larrainci las dos partes de la balanza son: derechos y responsabilidades que generan esos derechos.
Las respuestas que tienen los países industrializados con respecto a la conducta de los jóvenes ante el voto, movimientos antidemocráticos y racistas; no están desfasadas de nuestra realidad en México; debido a que comúnmente vemos que existen altos niveles de apatía, ignorancia y cinismo con relación a la vida pública; sin olvidar que tenemos a la generación de los “Ninis” jóvenes de todo el mundo que no estudian y no trabajan, personas que se encuentran en el limbo existencial siendo presa fácil de la delincuencia organizada, el narcotráfico y la violencia; tan sólo en nuestro país existen 7 millones de ellos y 120 mil se encuentran en la capital de la República, según datos recientes de la revista Proceso.
Por eso necesitamos urgentemente el rol de liderazgo como en Europa, no sólo de los gobiernos, sino de un acto social, político, económico, cultural, religioso; implementando, supervisando y evaluando un plan para la prevención y combate de los quehaceres ilícitos en nuestra sociedad.
Si verdaderamente se tomaran en cuenta las competencias cívicas y éticas en la escuela estaríamos arrojando una auténtica identificación de los rasgos deseables de la ciudadanía y no sólo eso, sino que los docentes propicien el desarrollo de las mismas organizando la experiencia educativa de manera congruente y consistente, así como generar una relación pedagógica horizontal, democrática, crítica y dialógica. Como dice Silvia Conde desplegar en las escuelas procesos de educación ciudadana congruentes, sistemáticos y consistentes, basados en la reflexión crítica, en la práctica y en el compromiso por la transformación del entorno.
La política educativa juega un papel importante dentro de la ciudadanía, debido a que se encargo de sustentar y coadyuvar los intereses educativos elaborando un plan de acción para ponerlo en práctica. Por lo tanto la educación necesita de la participación de todos los actores para sincronizar sus roles y darse en los diversos ámbitos y dimensiones de lo educativo: desde el aula hasta la política educativa, dentro de la educación escolar y también de la extra-escolar a nivel local, nacional y global; dando como resultado una estrategia de participación social dentro de la misma para asegurar las condiciones y los mecanismos haciendo efectiva dicha participación.
¿Cómo lograr una cultura política sin discriminación? ¿qué hacer para que los ciudadanos no migren a otros estados o países en busca de un mejor nivel de vida? ¿a caso siempre va a reinar el poder y el imperialismo empotrados en una sola línea de acción?
Es importante tomar diversas decisiones y acciones a favor de la ciudadanía, es indispensable desarrollar y transformar la educación en las direcciones deseadas y justas; si éstas se hacen de forma respetuosa, humana y compartida, si realmente la ciudadanía se sabe en pertenencia, segura y abierta existirá una devenir proactivo a favor del éxito de la ciudadanización y democratización en los procesos integrales que implican procesos individuales, colectivos, sociales, económicos, culturales y políticos.
Por ello es necesario romper paradigmas, proponer, escuchar, diversificar acciones a favor de la educación como medida para la resolución de conflictos, adecuar políticas de acuerdo a la naturaleza de las mismas en la sociedad actual; atender a la diversidad cultural haciendo de lado los prejuicios sociales y fortaleciendo la democracia.
No basta enfrentar a un mundo globalizado; es indispensable crear espacios políticos, públicos, referentes simbólicos y reales que sustenten los nuevos aprendizajes que permitan poner en práctica las nuevas formas de relación, los nuevos valores, los nuevos poderes positivos, los nuevos liderazgos; dando cabida a la siguiente frase: “te escucho, me escuchas y juntos aprendemos”.
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