LA BIBLIOTECA ESCOLAR Y DE AULA VÍNCULO CON LA INVESTIGACIÓN- ACCIÓN
“Todo cuanto se hace en el mundo
se hace por una esperanza”
Martín Lutero.
Mucho se dice de la ausencia de docentes investigadores y se cree que algunos de ellos solo son personas detrás del escritorio sin criterio y sin conocimiento de problemas, principios o valores de los alumnos; sin embargo esta concepción se puede cambiar, ya que nosotros como docentes también podemos ser investigadores, pero ¿Cómo le hacemos si tenemos mucha carga de trabajo administrativo? ¿A caso hay espacios de grupo colegiado para dar soluciones a dichos problemas o reflexiones en pro de los alumnos?
No es fácil si lo vemos desde ese panorama, pero tenemos que utilizar esos pequeños espacios como son las Juntas de Consejo Técnico echando mano de la investigación – acción. Kurt Lewin menciona que la investigación-acción es una forma de investigación que permite vincular el estudio de los problemas en un contexto determinado con problemas de acción social de manera que se logre de forma simultánea conocimientos y cambios sociales.
A través de ésta se puede transformar con actitud responsable y reflexiva en mejoras progresivas ya que como profesores tenemos una gama infinita de experiencias que nos podrán ayudar a tener una bitácora precisa y concisa de las necesidades del grupo o en su defecto de los niños que mayor apoyo requieran.
Cuando estemos concientes de lo que necesitamos para transformar nuestra práctica podremos hacer grandes avances en el ámbito educativo; particularmente creo yo que sí se pueden dar esos espacios colegiados, planificar tareas, recoger información y análisis; solo es cuestión de esfuerzo y dedicación propia.
Actualmente en los exámenes como PISA, ENLACE u otros los alumnos salen mal; pueden ser muchos factores que intervengan en ello pero la realidad es que hay niños que llegan a pasar a quinto año y no saben leer o no tienen noción de las cuatro operaciones básicas. Aquí debemos hacer un paréntesis y preguntarnos: ¿Estoy haciendo bien mi trabajo como docente? ¿Realmente me interesan mis alumnos o solamente estoy en mi mundo sin pensar en lo que hago? ¿Me autoevalúo? ¿Permito ayuda de otros colegas? ¿Echo mano de todos los materiales que tengo en el aula o en la escuela para apoyarme de ellos en beneficio de mis alumnos?
Creo que hemos hecho a un lado esos recursos didácticos con los que podemos crear situaciones comunicativas, reflexivas y hasta afectivas, debido a que los libros de la biblioteca del aula y escolar son fuente de poder y saber; lamentablemente se han quedado en el olvido, creo que no debería de tomarse tan apecho el nombre de “Libros del Rincón” ya que en realidad así están, en un rincón, olvidados, sin utilizar y dejados a un lado; por eso es necesario tomar las riendas educativas explotando todo lo que esté al alcance de la mano, dándole sentido y apoyándonos de ellos para mejorar la calidad educativa.
Para poder logra dichas situaciones es importante no perder de vista el gusto por la lectura, ya que es un proceso que puede ser a largo o corto plazo; por lo que se requiere llevar una observación, análisis y modificación de dicho proceso.
Para lograrlo necesitamos hacer una crítica de nuestra práctica docente rompiendo paradigmas y abriendo nuestra mente en todo sentido basándonos en la colaboración y trabajo por quipo, en ese apoyo que tanta falta hace en el ambiente escolar.
Muy bien Rosalba.
ResponderEliminarTratemos de difundir estos espacios y generar el debate respecto a lo sustancial en los procesos de aprendizaje
Saludos
Luis F. Badillo